Strava saca partido a su popularidad

strava pasa a ser de pago

El año pasado Strava estuvo de celebración, una celebración gorda, eran nada menos que diez años haciéndose un hueco entre todo tipo de deportistas y especialmente ciclistas.

Y no ha sido un tiempo en balde, hay un antes y un después de Strava, negar eso sería cerrar los ojos a la realidad. Strava en estos diez años ha crecido por 193 países, engloba 33 deportes y no para de crecer, a razón de 19 millones de actividades por semana y un millón de usuarios al mes que registran su actividad en la red social más popular.

Dicen desde Strava “el deporte, mejor en compañía” y lo tienen bien monitorizado. Los ciclistas que salen en grupo, salen ponto, disfrutando ese momento mágico de la salida del sol, grupos que salen todos los meses del año y se han conectado por Strava. Sólo les paran lluvias torrenciales, olas de calor extremo y la resaca de primero de año.

Aseguran que la mitad del pelotón del Tour de Francia tiene un perfil en Strava de donde cuelgan impresionantes cabalgadas junto con rendimientos imposibles y lejanos a la media de los mortales. Eso es también Strava.

Opiniones de todos los gustos

Hace unos días Strava anunció que una parte de sus servicios pasaban a ser de pago, decisión de calado, pues en la red la cultura de lo gratuito está muy extendida, y poner en valor aquellas cosas que dan valor es de recibo.

Obviamente hay opiniones de todo tipo. Algunos comentarios son displicentes, “nos han traído hasta aquí para que es hagamos la plataforma y ahora a pagar” dicen algunos, un poco desencantados.

Otros, en cambio, aplauden la decisión, “lo bueno se paga” aducen y sentencian: “Lo que no está en Strava no existe”. Es la vertiente social el gran qué de Strava, el vértice del proyecto de pago: “Siempre despierta curiosidad qué hace el otro”.

El Strava de pago se abre a todo el mundo, pero en especial a aquellos que quieren hilar fino en sus salidas y planes, que lo miden todo al detalle. Este perfil de ciclista se impone en el nuevo servicio, aunque depende también el GPS que se utilice, pues algunas marcas tienen plataformas propias para sus usuarios, es el caso de Garmin.

Strava argumenta ese salto al pago: hablamos de cinco euros mensuales, nada más. Una suscripción que dado el volumen que mueve la plataforma seguramente apuntale la rentabilidad del proyecto. “Strava está muy metida entre la gente” se dice.

Se ha simplificado la historia, habrá dos tipos de usuarios, de pago y gratuito. El primero tendrá acceso a todas las novedades más otras aplicaciones que dan el salto y que luego explicaremos. El Strava gratuito se queda pelado, esa es la realidad.

Dicen los creadores de Strava que las suscripciones servirán para seguir dando valor al deportista, afinar las aplicaciones y hacer rentable esa plantilla de nada menos que 180 trabajadores que forman el equipo de Strava.

Este periodo de impás ha servido para trazar la nueva ruta de la plataforma que sólo en 2020 ha llegado a incorporar cincuenta mejoras, entre las que se cuentan actualizaciones de aplicaciones ya activas.

¿Qué cambia en Strava?

En pocas palabras, los suscriptores que están ya en Strava puede disfrutar de novedades como la actualización de rutas y las recomendaciones, entren por iOS o Android. También pueden acceder a sus rendimientos en el tiempo en idénticas rutas y una forma nueva de competir en segmentos, algo que está por venir.

Y es que los segmentos son la madre del cordero en la red, ellos son la estrella, el listado de gente que los hacen, los tiempos, las comparativas y luego la planificación de rutas con mapas mejorados. Todo ello con un mejor control de rendimientos sospechosos y mejores datos de análisis.

Strava ha dado el salto, ahora viene el veredicto de la gente, es complicado pensar que no tengan suerte en el empeño, un empeño en el que va la suerte de la empresa.

Por Ibán Vega. El Cuaderno de JoanSeguidor



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