El histórico triunfo de la bicicleta en París

El histórico triunfo de la bicicleta en París
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Dicen que en París se concitaron las miradas hace mucho tiempo, una ciudad que fue espejo de modernidad y progreso desde tiempos inmemoriales, sitio de la Revolución Francesa, de un urbanismo barroco y largos bulevares, cuna de grandes almacenes. El mundo siempre ha mirado a París y ahora no es una excepción. Las recientes elecciones municipales francesas, aplazadas desde marzo por la Covid19, han renovado el mandado de la alcaldesa de origen en San Fernando, Cádiz, al frente de una de las grandes urbes a nivel mundial.

Hidalgo se define, entre otras cosas, “humanista”, y ello conlleva una carga que más allá del simbolismo implica acciones concretas. Ella las plasma. Dijo en su día que quería una ciudad en la que todo estuviera a un cuarto de hora y en ello pone su empeño ¿cómo? Arrinconando el coche, paulatinamente, en la gran ciudad. Un trayecto en París es una pesadilla que poco a poco se diluye sacando coches de su casco urbano.

Y es una opción que gusta, casi el cincuenta por cierto de los votos han ido a parar a su favor, tanta unanimidad en una política tan atomizada tiene su mérito, y el de Anne Hidalgo está la bandera de una ciudad en la que la gente tenga la bicicleta como primera opción. No ha sido sencillo, durante su alcaldía, lleva en el cargo desde 2014, ha tenido algunos errores, excesiva burocracia, leemos, en general y una política de bicicleta pública, también de patinetes eléctricos, que ha tenido ciertas lagunas.

Política de hechos consumados

Hidalgo ha llevado los carriles bici a superar los mil kilómetros y quiere otros cuatrocientos para el futuro. Al mismo tiempo saca puestos para aparcar coches en favor de dejar la bicicleta con seguridad y pretende subvencionar la compra de nuevas bicicletas con vales de 400 euros. Pero si plantea incentivos para el transporte de mercancías ligeras en bicicleta.

Por el contrario, planea eliminar 60.000 aparcamientos de coche, un espacio infinito que pretende llenar de peatones y ciclistas urbanos, los mismos que los primeros días posteriores al confinamiento vimos tomar las grandes avenidas de París para poner la gran capital en el camino de Ámsterdam o Copenhague, las primeras urbes en las que pensamos cuando hablamos de la bicicleta urbana.

En cuatro años París celebrará sus Juegos Olímpicos siendo una ciudad irreconocible para aquellos que un día dejamos media vida en un trayecto de unos cuantos kilómetros. Este éxito de Hidalgo y sus políticas debería ser la mecha que pusiera en solfa la revolución final de la bicicleta en las ciudades que buscan ser mejores y más seguras ahora que sus ciudadanos valoran la distancia social más que otra cosa.

Por Iban Vega, El Cuaderno de JoanSeguidor.

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